domingo, 5 de febrero de 2012
Hay situaciones en las que prefieres salir corriendo, en las que te da pánico seguir en línea recta, en las que prefieres sentarte, evadirte ¿y porque no? Llorar. El agua se altera cuando está en calma, y muchas veces se forman tsunamis de formas impensables, se desarma tu mundo, y vuelves quedar ahí otra vez en medio de todo, en medio de nada. Me pregunto porque hay personas que siempre se terminan preocupando más por las cosas, a pensar el uno y mil porqués a las cosas… Lo mejor que se puede tener como ayuda, es saber que las personas que te quieren te apoyan, y te dan palabras con un toque de alegría, y que te dan la mano, y te ofrecen un pañuelo cuando quieres quitarte la armadura y llorar libremente. El llorar nos hace bien, nos limpia el alma, pero poco después esa presión que hicimos en nuestros ojos la sentimos en el corazón. Cuando dejamos de llorar, queremos seguir haciéndolo, pero no podemos quedarnos llorando… siempre hay que encontrar algún toque de luz en medio del túnel oscuro.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

